QUERIDOS NAVEGANTES NAVIDEÑOS ;=):
He recibido algunas peticiones en forma de protesta por "cortar" de cuajo la historia de Simón, es decir, el relato "Blanco" que os prometí publicar por partes como un regalo navideño. Una seguidora (a la que adoro y ella lo sabe) ¡me ha pedido incluso qué se lo envíe por e-mail!
He recibido algunas peticiones en forma de protesta por "cortar" de cuajo la historia de Simón, es decir, el relato "Blanco" que os prometí publicar por partes como un regalo navideño. Una seguidora (a la que adoro y ella lo sabe) ¡me ha pedido incluso qué se lo envíe por e-mail!
Estas circunstancias me han hecho reflexionar y como os quiero mucho, creo que os debo una explicación.
El viernes publiqué la segunda, y yo pensé que esperada parte de “Blanco": "En las fauces del monstruo”. Recibí algunos amables comentarios que me hicieron ver que la historia estaba gustando. Sin embargo también percibí inquietud por leer la siguiente entrega, lo cual es obvio y debe gratificarme, pues eso es señal de que os apetece seguir leyendo… Por otra parte, también intuí que si no se acercaban más navegantes a leer la historia de Simón era porque quizás quedó muy larga como entrada del blog. Soy consciente, porque a mí también me ocurre, del poco tiempo que tenemos a diario... ¡como para “gastarlo” leyendo mi folletín! ;=).
El viernes publiqué la segunda, y yo pensé que esperada parte de “Blanco": "En las fauces del monstruo”. Recibí algunos amables comentarios que me hicieron ver que la historia estaba gustando. Sin embargo también percibí inquietud por leer la siguiente entrega, lo cual es obvio y debe gratificarme, pues eso es señal de que os apetece seguir leyendo… Por otra parte, también intuí que si no se acercaban más navegantes a leer la historia de Simón era porque quizás quedó muy larga como entrada del blog. Soy consciente, porque a mí también me ocurre, del poco tiempo que tenemos a diario... ¡como para “gastarlo” leyendo mi folletín! ;=).
Temo aburriros y que me pongáis la etiqueta de “petarda number one”. Creo que ese sentimiento responde al miedo e inseguridad que se apodera en algún momento de cualquier escritor novel.
Por eso decidí retirar la segunda parte, que había quedado algo extensa, y dejaros con la primera y única parte de la historia. Así lo publiqué por primera vez al poco tiempo de inaugurar el blog, como un relato breve con final abierto… a la imaginación de los lectores. En aquella ocasión, recibí peticiones e incentivos para continuar con la narración. Y eso es lo que he hecho con “Blanco”, seguir contando la historia de Simón para satisfacer aquellas demandas…
Navegantes, ya sabéis que para mí sois sagrados, sin lectores el escritor no existiría, no tendría sentido su trabajo. Ha sido un buen estímulo recibir dos comentarios y algún correo pidiéndome leer más… Y como no puedo dejar de complacer esos cariñosos ruegos, en breve publicaré “Blanco”, la historia completa, las tres partes, ¡una detrás de otra! Y vosotros os preparáis un buen café como el de Simón, humeante y cargadito de buenas sensaciones, y elegís como leerlo; de un tirón o por partes. Y si no queréis leerlo, pues os queda ese café y por supuesto otras lecturas para disfrutar… Si por alguna buena causa, juntáis todo vuestro coraje para leer la “extensa entrada” y podéis llegar al final de la historia, jeje… me gustaría que fuerais sinceros con Simón y le dijerais si habéis logrado aguantar hasta el final o por el contrario, un enorme bostezo os impelió a prepararos otro café y darle portazo. ¿Me lo diréis? ¡Cuento con ello!
Un montón de abrazos y todo mi cariño para vosotros… ¡Gracias por estar siempre ahí!
Navegantes, ya sabéis que para mí sois sagrados, sin lectores el escritor no existiría, no tendría sentido su trabajo. Ha sido un buen estímulo recibir dos comentarios y algún correo pidiéndome leer más… Y como no puedo dejar de complacer esos cariñosos ruegos, en breve publicaré “Blanco”, la historia completa, las tres partes, ¡una detrás de otra! Y vosotros os preparáis un buen café como el de Simón, humeante y cargadito de buenas sensaciones, y elegís como leerlo; de un tirón o por partes. Y si no queréis leerlo, pues os queda ese café y por supuesto otras lecturas para disfrutar… Si por alguna buena causa, juntáis todo vuestro coraje para leer la “extensa entrada” y podéis llegar al final de la historia, jeje… me gustaría que fuerais sinceros con Simón y le dijerais si habéis logrado aguantar hasta el final o por el contrario, un enorme bostezo os impelió a prepararos otro café y darle portazo. ¿Me lo diréis? ¡Cuento con ello!
Un montón de abrazos y todo mi cariño para vosotros… ¡Gracias por estar siempre ahí!
Por cierto… ¿os gusta mi belén? Me ayudó el “Oscar” de mi "Cuento de Navidad" a ponerlo ;=))…














